El problema
Si nunca entrenaste en serio, lo más probable es que abras una app de fitness, te abrumes con jerga que no entiendes (1RM, RPE, volumen semanal), te asignen un plan genérico que no contempla tu lesión de hace dos años, y abandones en tres semanas.
Si entrenaste antes, lo más probable es que pagues $80–200 por sesión a un coach humano que solo está cuando le pagas, o que uses un plan PDF que no se adapta cuando faltas una semana al gym.
En el medio: un océano de apps con planes copiados de TikTok, gurús que te prometen abdominales en 6 semanas, y chats de IA genéricos que no recuerdan tus lesiones ni adaptan nada.
Todos prometen transformaciones. Pocos te dicen lo que cuesta de verdad.
La idea
¿Y si la inteligencia artificial pudiera hacer lo que hace un buen coach humano —escuchar, ajustar, recordar tu historia, decirte la verdad— pero a una fracción del costo y disponible cuando lo necesitas?
No para reemplazar a los coaches humanos buenos. Esos son irreemplazables y siguen siendo la mejor opción si tienes acceso a uno. Pero para los millones de personas que no tienen ese acceso —por costo, por geografía, por horarios— SIM es la primera alternativa real.
Cómo lo construimos
El coach AI de SIM no fue entrenado con tendencias de TikTok ni con planes copiados de internet. Fue entrenado con literatura científica revisada por pares: principios de periodización, fisiología del ejercicio, entrenamiento de fuerza, y guías oficiales como las del ACSM (American College of Sports Medicine).
Cada recomendación que te hacemos tiene respaldo. Si una recomendación no tiene respaldo, no te la damos. Si tu objetivo no es realista en el plazo que pides, te lo decimos antes de que pierdas tres meses persiguiéndolo.
No te decimos lo que quieres oír. Te decimos lo que tu cuerpo necesita.
Dónde estamos
SIM se construye desde Valencia, Venezuela. Empezamos validando en Latinoamérica porque es el mercado que conocemos y porque el acceso a coaches humanos es estructuralmente más limitado acá. Después llegará España como puente europeo, y Estados Unidos como mercado principal de monetización.
Cada decisión la toma un fundador solo. No hay equipo de marketing pintando promesas. No hay inversores presionando por métricas vanity. Hay una persona que entrena, que ha pagado coaches buenos y malos, y que decidió construir lo que hubiera querido encontrar.
— Juan Riera, fundador
Valencia, Venezuela · 2026